EN EL PAÍS DE LOS MITOS

Por Rosa Isabel Tabja Sahurie, PMP, MBA

 

La semana pasada tuve una reunión en el Ministerio de Educación con el objetivo de presentar una herramienta estandarizada para la medición de competencias comunicativas en idioma inglés. ¿Y esto por qué?  Porque acertadamente -desde mi punto de vista-, el Ministerio de Educación ha decido incluir inglés como una de las competencias que deben desarrollar los beneficiarios de BECA 18, estableciendo niveles de salida a alcanzar al finalizar su proceso educativo.   

 

Mientras exponía las características de la herramienta, fueron apareciendo algunos mitos.  Cuando hay vacíos y no se cuenta con expertos en la enseñanza de idiomas, muchas falasias empiezan a ocupar el lugar de las verdades, y los mitos comienzan a tomar forma de realidad.  En las próximas líneas, intentaré lidiar con tres de ellos.

 

MITO 1: No es posible definir el nivel de salida de un proceso educativo en idiomas, porque no se sabe  cuánto van a aprender los egresados.  Todo lo contrario, el estándar de salida debe ser la parte inicial de todo plan educativo.  Debe tenerse claro los indicadores, instrumentos y oportunidad para la medición del nivel de competencia que se ha determinado necesario alcanzar.  En este sentido, es importante que BECA 18 establezca sus patrones de salida sobre la base de un estándar internacional, pudiendo usar para ello el sistema ALTE o el sistema CEFR, siendo este último el más extendido a nivel mundial y por lo tanto el más recomendado.  La experiencia demuestra que un “blue collar” requiere un nivel B1 para tener un buen desempeño labora, mientras que un “White collar” requiere un nivel B2.  Este estándar de desempeño puede mediré con diversas herramientas, entre ellas BULATS  se configura como la más adecuada por su precisión en la medición, y la flexibilidad que brinda su administración on-line.

 

 

MITO 2: El inglés es un complemento, y como tal, debe dejarse para el final.  Nada más lejos de la verdad.  Aprender inglés no es un complemento, es un instrumento.  Como instrumento, es de gran utilidad para cualquier estudiante, no sólo porque le permitir acceder a información científica y tecnológica de reciente publicación, sino porque además, le va a traer beneficios a nivel personal: incrementará sus habilidades de comunicación interpersonal, elevará su autoestima, potenciará su capacidad de aprendizaje debido a la reactivación de sinapsis cerebrales simultáneas, entre otros beneficios. ¿Entonces, por qué esperar? Lo recomendable sería que BECA 18 se asegure que desde el inicio del proceso educativo, los beneficiarios estarán también desarrollando sus habilidades comunicativas en inglés.

 

MITO 3: Es suficiente si aprenden a leer, ninguna otra habilidad comunicativa es necesaria.  Que vivimos en mundo global es innegable, y es cuando vemos la comunicación en un contexto mundial cuando reconocemos que el idioma para el comercio, la ciencia, la tecnología y la innovación es el inglés.  Por lo tanto, habrá que poder escribir órdenes de compra, descripciones de servicio, condiciones de trabajo, y habrá que poder hablar sobre el desarrollo de una idea de negocio, o habrá que poder seguir las instrucciones que nos da un asesor de servicio desde un “helpdesk” para reparar el mecanismo de una determinada maquinaria.  Ser verdaderamente competente en inglés, consiste en ser capaz de comunicarse, de leer y escuchar y entender, escribir y hablar y dejarse entender.

 

Invertir en el aprendizaje de inglés no es otra cosa que invertir en ciudadanos mejor preparados, más libres, más humanos.   Un plan de desarrollo para cualquier país del mundo incluye planes y estándares de plurilingüismo para las escuelas primaria y secundaria.  Esta práctica ya es común en países como México, Chile, Argentina y Colombia.

 

Nada es más excluyente que la ignorancia, nada es más incluyente, tanto social como económicamente, que el conocimiento.  Un plan de desarrollo responsable para el Perú requiere incluir el aprendizaje de inglés para todos los peruanos.